Paula Tolmo, Artesana
Socia del Sindicato Independiente Nacional de Artesanos Itinerantes y Cultores del Arte Popular Urbano de Chile (SINAC)
Nuestra historia, la del artesano, para la mayoría comenzó desde muy jóvenes, apasionados por el oficio y aprendiendo de otros artesanos. La mayoría somos autodidactas que, por vocación, comenzamos a crear nuestras propias técnicas y estilos. También están quienes estudian o realizan diferentes talleres para aprender técnicas de orfebrería, cerámica, madera, etc.
Desde siempre hemos sido reprimidos y discriminados por querer exponer nuestro arte. En la época de los años 90 fue muy terrible, con la represión policial. Fue ahí que muchos decidimos hacer de esto un estilo de vida y poder vivir de nuestro oficio. Muchos emigramos a otros países, especialmente de Sudamérica, donde nos dimos cuenta de que la realidad de nuestros países vecinos era totalmente diferente. Existían espacios donde podíamos trabajar y éramos reconocidos como artistas de la creación y producción de nuestros trabajos hechos a mano.
Con nuestro trabajo hemos sustentado a nuestras familias y educado a nuestros hijos. Muchos de nuestros compañeros hemos vuelto a nuestra patria y, a pesar de la modernización y de que los tiempos han cambiado, continuamos enfrentando discriminación y fiscalización que muchas veces no reconoce la naturaleza de nuestro oficio.
Cuesta entender que las autoridades no comprendan que somos agentes culturales, creadores y productores de nuestro propio trabajo. Nos confunden con vendedores ambulantes o incluso con vendedores de contrabando, sin entender que detrás de nuestro trabajo existe un oficio, una historia y años de aprendizaje.
Es por eso que pedimos respeto y un lugar digno para trabajar, como merecemos. Nuestra lucha viene de muchos años y continuaremos luchando por un espacio justo, para poder seguir viviendo con dignidad de nuestras manos y de nuestro oficio.