En este momento estás viendo Presidente de los Técnicos Jurídicos: «En el umbral de un nuevo gobierno, pienso que pueden nacer iniciativas interesantes»



Carlos Pontigo, presidente de la Asociación de Técnicos Jurídicos y Pequeño empresario del trading, dice que su domicilio laboral es cada café con WIFI del centro de Santiago. Su oficina se arma donde los trabajadores técnicos del ámbito jurídico lo requieran, dice, junto con jactarse de ser el único gremio que no cobra membresías ni cotización a sus asociados. Por estos días también representa a los pequeños y medianos empresarios de la verdadera zona cero (“el casco histórico de Santiago”, aclara ) quienes perdieron todo durante el estallido social.

“Veníamos de una pandemia desoladora y el golpe de gracia para los empresarios del centro de la capital vino cuando, en el más absoluto desamparo, los dueños de locales se vieron obligados a pernoctar en sus negocios para evitar saqueos, blindar accesos y despedir colaboradores. Algunos, como el propietario de la Antigua Fuente, llegaron incluso al extremo de armarse para defender lo que quedaba de su historia frente a la violencia de lo que se llamó con el eufemismo de “revuelta social”, recuerda Pontigo. A propósito agrega que por estos días, celebra la respuesta positiva de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que rotuló bajo el folio P-851-22 una demanda suya contra el Estado de Chile por su “Inacción durante los actos de violencia durante el estallido social”.

“Ante la escalada de violencia, la percepción de la ciudadanía fue de una inacción total por parte del Estado. Sus órganos de seguridad, no solo fueron incapaces de contener los desmanes, sino que, para muchos, mostró una verdadera falta de voluntad política y social para proteger a quienes se encontraban tras la linea roja de la catástrofe económica. Este abandono no solo se tradujo en sino que sembró una profunda sensación de desamparo y vulnerabilidad que a muchos nos persigue hasta hoy”, se lamenta.

“En este contexto y el de sus secuelas es que surge la necesidad de buscar una reparación básica por parte de quienes damos trabajo al 75% del país, quienes pagamos nuestros impuestos y sostenemos una economía fundamental, pero ignorada en comparación con las grandes corporaciones a las que se trata con una cortesía que nos ofende”, advierte a la espera de una respuesta que podría sentenciar al Estado de Chile (no al gobierno, subraya) a indemnizar a muchos como él por una suma que prefiere reservarse.

Desde esa misma trinchera reitera que no es un ánimo revanchista sino la búsqueda de una constatación a nivel internacional que acredite que el Estado falló en su deber de protección de parte importante de sus ciudadanos, dejando que el motor del empleo nacional se desangrara. Para Pontigo, desde siempre, «las soluciones propuestas por la clase política en favor de los pequeños y medianos empresarios han sido ingenuas. En el peor de los casos, un insulto. Vemos recurrentemente como se hacen anuncios y se crean proyectos que terminan en el cementerio de los elefantes y que relegan a los pequeños empresarios al fracaso, cuando es sabido que son quienes más cumplen con sus deberes de impuestos y derechos para los trabajadores. En el umbral de un nuevo gobierno, pienso que pueden nacer iniciativas interesantes como una oficina dedicada al reemprendimiento y a la protección de las pequeñas y medianas empresas. Sin embargo, el perfil de los nuevos ministros da cuenta de esa ingenuidad política en un escenario donde la austeridad brilla por su ausencia. Lo último que necesitamos son ministros sin calle dirigiendo un país con nuevas urgencias, menos burocracia, más secretarías y menos cafeteras en oficinas fiscales», reclama.

Insiste que las economías de guerra se ganan desde la guerrilla. No con planes como “La Subsecretaría de las Pymes”, sino con acciones más disruptivas donde el funcionario a cargo tenga genuina y comprobable experiencia más que doctorados en el extranjero. “Para un país cuya economía está en la UCI se requieren unidades pequeñas de acción. Una oficina de no más de 4 expertos resucitando Pymes, empresarios sujetos a quiebras, levantando a emprendedores inagotables que se enfrentan a la permisología desde siempre. Un equipo pragmático, enfocado y con zapatos cómodos para llevarlos de barro en terreno. Dedicados exclusivamente a levantar a esos empresarios a los que el sistema financiero ignora por no usar multirut. ¿En qué ministerio?. En el entrepiso, a medio camino entre el corazón de Hacienda y a un tiro de piedra del Ministerio del Trabajo”, describe dibujando fórmulas en el aire.

Agrega más detalles sobre su metodología: “La idea es auditar carpetas tributarias de empresas quebradas bajo la Ley 20.720 para separar al emprendedor real del oportunista, que es algo que venimos advirtiendo desde hace años. El daño que los operadores políticos le han hecho al Estado es enorme, pero reversible. Poder diferenciar la paja del trigo es fundamental ya que permite canalizar recursos hacia donde estos puedan multiplicarse y no hacia fundaciones dedicadas a enriquecer a los militantes de determinados partidos políticos”.

Como los políticos que desfilan en los registros de lobby, Pontigo se declara disponible para asumir un desafío como ese. Seguro de su método y sus plazos declara a quien pueda escucharlo: “En un semestre podemos resucitar 5000 pequeñas empresas que otorgen empleo, aumenten el PIB y generen desarrollo regional. Si no podemos hacerlo, nos vamos para la casa sin cobrar un peso de indemnización».

El silencio de las organizaciones gremiales

El empresario, autor y ex productor de televisión creador del programa “La Hora Pyme” en TV abierta cree que una de las trabas más duras en la conversación entre los Gobiernos, los empresarios y la ciudadanía son precisamente los representantes de los trabajadores. Señala a la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) como parte de esta falta de diálogo. Para el líder de los Técnicos Jurídicos, la CUT ha traicionado su mandato original de vocería y apoyo a los empleados públicos por sus vínculos más estrechos con el Partido Comunista que con el trabajador. «Cuando tú eliges un presidente de la Central Unitaria de Trabajadores, supuestamente lo haces pensando en el bien común, en la defensa de lso derechos y ganancias de todos los trabajadores de Chile, no solo para unos pocos o correligionarios de izquierda». Pontigo cree que bailar al ritmo de los recursos del Gobierno es parte de la clave. Regresa a su proyecto legal ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para hacerse retóricamente una pregunta: «A la CUT se le traspasan entre 400 y 600 millones de pesos al año para que realice sus funciones de protección de la clase trabajadora y sus empleos. Entonces, ¿por qué no se hicieron parte de esta demanda contra el Estado por su inacción o por qué no presentaron un recurso similar?. Al ignorar el cierre y desaparición de las pequeñas pymes, están traicionando los derechos humanos de la base trabajadora real del país. La CUT ha traicionado a quienes dice defender”.

Toda esta aventura legal, que hoy tiene al Estado de Chile bajo la lupa internacional, ha sido un proceso silencioso que fue documentado en su libro de memorias titulado «Black & White: El Estado de Chile aniquiló a las pymes». El libro es una crónica visceral de cómo el sistema financiero y político «aniquiló» el patrimonio de miles de familias. “No es un texto jurídico difícil de leer, es un manifiesto de supervivencia y el registro de un funeral que no debió ocurrir», comenta Pontigo. El texto está disponible para descarga gratuita desde la página web de la Asociación de Técnicos Jurídicos de Chile, como un testimonio para quienes aún transitan por el desierto de la quiebra y buscan una respuesta a esa falta de estado en momentos dramáticos.

Mirando con optimismo el inminente gobierno de José Antonio Kast, el empresario y representante gremial cree que este nuevo ciclo ofrece la oportunidad de alcanzar una “eficiencia ética” que aleje al país y su gestión de de la infamia de los expertos en gobernar desde la abstracción “Es el momento de darle espacios y voz a esas personas que de verdad mantienen al país en funcionamiento con eficacia y no se sirven de él. El técnico al interior de un CESFAM, el profesor que administra más de un curso de clases y la UTP en una escuela o el actuario de un tribunal pueden hacer mucho por el país ya que no tienen intereses creados ni otro conflicto distinto al de hacer creer el país donde crían a sus familias. Poco le podemos pedir a autoridades que invierten sus esfuerzos fuera dle país o que envían a sus hijos a estudiar al extranjero. En ese espacio, los expertos somos nosotros: los intermediarios reales entre la ciudadanía, los trabajadores y el Estado”.

LIBRO GRATIS

Puedes descargar gratis el libro "Black & White: El Estado de Chile aniquiló a las pymes" en la página de la Asociación de Técnicos Jurídicos de Chile